domingo, 4 de abril de 2010



DE LYN MAY A SERRAT
Cuando tenía quince años era, igual que ahora, un ser nada gregArio. No me gustaba juntarme con mis compañeros de escuela a hacer tareas o deberes. El primer motivo era que jamás terminamos nada: íbamos a comprar botana, veíamos la televisión y no hacíamos nada… El segundo motivo era que el nivel de vida de ellos era infinitamente superior al mío y como siempre hablaban de viajes, de casa en Acapulco y yo, que no tenía mas que la ropa que traía puesta, pues no, apenas hablaba. ¿ Por que eres tan serio? ¿por qué nunca hablas? ¿por qué siempre traes la misma ropa?
Con esos antecedentes quiero contarles que cuando una vez nos dejaron hacer una maqueta (en equipo) sobre la batalla de tal y tal, … les dije: dènme cada quien veinticinco pesos y yo hago la maqueta. Al día siguiente tenía en mi mano una cantidad desconocida para mi en aquel entonces: ¡ciento veinticinco pesos¡ Entonces le pregunté a mi padre donde podría conseguir soldaditos, árboles, casas etc… y me dijo: Toma un camión al centro y te bajas en Allende y Donceles, donde está la cámara de diputados . En esa calle hay muchas casas que se dedican a eso. Lo que mi padre no me dijo era que junto a la cámara de diputados estaba el teatro Iris, que alguna vez fue un teatro de revista donde llegaron a cantar  Caruso y María Conesa. Ya, para la época del relato, no era mas que un Burlesque donde salían muchachas en paños menores y hacían Streaptease entre comedia y comedia.
A esa edad lo que mas le importaba a un varoncito, casi por sobre cualquier cosa, era poder mirar una mujer en cueros… Así es que cuando me acerqué para ver los afiches quedé de petrificado. Me formé en la Taquilla y pedí un boleto a sabiendas de que me dirían que no, por no tener la edad mínima… La sorpresa fue cuando apareció a través de la ventanilla la mano de la vendedora con un boleto y me dijo sin mas… ¡quince pesos¡ …. Saqué, sin el menor remordimiento, los ciento veinticinco pesos de mis compañeros y pagué... Luego los repongo, pensé, además, ellos no están haciendo nada… Me tocó al centro, en la fila E. La concurrencia era muy fina, como era de suponer, y me di cuenta de ello cuando sonó la tercera llamada y el que hablaba pidió respeto para las SEÑORITAS que salían mostrando sus miserias…La respuesta del público fue una rechifla, incluida una que otra mentada de madre…
Disfruté hasta el límite el teatro de revista pero, sobre todo, a las damiselas que nos regalaron con sus encantos. Para culminar la Noche apareció la Reyna de la Noche, Lyn May.. Una vedette de origen Oriental que apareció ataviada únicamente con un collar de perlas de bisutería del que colgaban hilos de perlas hacia abajo, como única vestimenta. Después del show ni eso...
Volví tres días después, pero a la fila A, pero eso ya es tema de otra historia...

Muchos años después, allá por 19…. Volví al mismo lugar en circunstancias muy diferentes. El Esperanza Iris había sido remozado y se había convertido en el TEATRO DE LA CIUDAD DE MEXICO. Esa noche se presentaba Joan Manuel Serrat. Miré estupefacto  la magnífica decoración victoriana del interior y no pude dejar de acordarme de Lyn May y del Burlesque… En aquella época remota, con los ojos azorados y el corazón en un hilo, no reparé en la belleza del lugar, si no en otro tipo de belleza, para mi mas urgente…..




4 comentarios:

FLACA dijo...

Como dice Machado y canta Serrat, a propósito de tu evocación de Lyn May: "Todo pasa y todo queda" .

Los tiempos cambian!!!...
Hermosas fotos.

andal13 dijo...

Ah, qué estupenda historia...!
Bien, la búsqueda de la belleza te ha acompañado desde pequeño... aunque es cierto que las perspectivas cambian con los años!




¿Y cómo te quedó la maqueta de la batalla?)

Maria Coca dijo...

Es curioso cómo los recuerdos van moldeando nuestra vida, nuestros sentires y nuestras flaquezas...

Gracias por compartir estos hechos aquí. Por un momento te he visto sentado en aquella butaca.

Un abrazo.

VUELVO AL SUR.. dijo...

FLACA: uno, en aquel entonces tenía su mundo, sus miedos Sy angustias muy particulares. Tenía un presente que no sabía para donde iba y que ahora se que es mi presente, y aquello quedó ahí, en ese lugar especial de las cosas que se pueden contar entre risas.

ANDREA: Si, ahora uno busca otras cosas, seguramente mas de fondo, sin embargo sigue uno creciendo cada día... Ahora veo par ahí a Lyn May y uno reconoce que estaba bastante fea, incluso en aquella época. Ahora su nieta se dedica a lo mismo ¿se heredará?
ah¡ ¿cual maqueta?? jajaja... debe haber quedado bien por que no recuerdo ningún reclamo en ese sentido.

MARIA COCA: gracias por venir. He estado un poco desconectado pero ya me integro.
saludos