lunes, 1 de febrero de 2010

SUEÑOS REPETIDOS


SUEÑOS REPETIDOS

Durante toda mi vida me han inquietado la existencia de ciertos sueños. Hay algunas veces que se sueña de forma muy intensa, que hasta se sufre o se disfruta durante el sueño, pero, cuando despiertas, no recuerdas nada, ni un detalle, por mas que hagas el intento. Hay otras veces que puedes revivir, ya despierto, con demasiado detalle lo que sucedió: los diálogos, los lugares de la aventura onírica, incluso los sentimientos que tenemos en esos breves episodios, y hasta le adaptamos la personalidad adecuada a la gente que tuvo a bien acompañarnos en esa experiencia, aunque en la vida real este personaje no esté ni enterado de lo que dijo o hizo en nuestro sueño… Pero hay otros sueños, los sueños repetidos, aquellos que se reviven durante la vida y que ahora entiendo, son producto de impresiones fuertes en un espíritu joven, que, como esponja, absorbe nuestras experiencias.
Desde muy pequeño, y hasta la edad adulta tuve, por ejemplo, un sueño en el que bajaba de un tranvía a las puertas de un cementerio. Aterrado miraba las grandes rejas cuando atravesaba el umbral. Ya adentro, caminaba entre las tumbas y mausoleos con una sensación de gran tristeza y profundo miedo. Alguien lloraba junto a mi. Ahora sé que mi madre, de pequeño me llevaba a visitar a unas tías en la colonia Guerrero. Llegábamos en el tranvía que tenía su estación final frente al Panteón de San Fernando. Ahí nos bajábamos, y seguramente mi madre, mujer en extremo piadosa, nos metía al panteón antes de llegar a la casa de sus tías para rezar. De este sueño, mi hermana, que tiene dos años mas que yo, guarda igual recuerdo, con el miedo, la tristeza y todo incluido.
Otro sueño repetido son las calles de lo que fue mi barrio durante niño: La panadería de unos españoles, Elizondo, la tienda de Doña Angelita, que le fiaba a mi mamá, el kindergarten oficial a donde me llevaron en los primeros años, la iglesia del purísimo corazón, donde fuí monaguillo por tres años y donde aprendí mas perversiones infantiles que en la escuela; el parque del Mariscal Sucre, la peluquería de Julio, donde pasaba horas leyendo cuentitos antes de que cortaran el pelo; la papelería, la dulcería, Casa Moris. El único problema de este sueño es que siempre voy de regreso a casa a pero nunca alcanzo a llegar, cosa que me llena de angustia y de tristeza.
Bueno, pues ayer domingo fui con mi familia a la ciudad de México, la ciudad donde nací y crecí. Sebastián, mi hijo menor, tenía que hacer un trabajo sobre un museo de Geología que se encuentra en la colonia Santa María la Riviera, uno de los barrios mas antiguos de la ciudad. Preguntando, llegamos a una plaza, una alameda de forma cuadrangular, que en el centro tiene un kiosco de estilo Morisco, muy antiguo , que fue diseñado por el Ing. José Ramón Ibarrola para ser el Pabellón de México en la Exposición Universal de 1884 - 1885 y de la Feria de San Luis Missouri en 1902.
Tras haber cumplido su cometido, la estructura fue traída de nuevo a México a principios del siglo XX y colocada en esta alameda, que es el centro mismo de esta antigua y en su tiempo, aristocrática colonia.
Al bajar del auto quedé pasmado. Me acerqué incrédulo al kiosco, - hermoso, por cierto - y no alcanzaba a creer lo que miraba. Giré despacio sobre mi eje, recorriendo cada una de las aceras que bordean la alameda: Una tienda, un restaurante de chinos, el museo de Geología, un restaurante de comida Mexicana, una ferretería en la esquina, una academia mas allá y junto la casa de cultura… Le dije a mi mujer: no me vas a creer, pero esto lo he soñado muchas veces, como si ya hubiera estado aquí.
Regresando a casa llamé a una de mis hermanas y le conté la experiencia y lo del sueño repetido. ¿tu conoces esa plaza? Le pregunté… ¡Claro, mi papá nos llevaba con frecuencia a jugar cuando tu eras muy pequeño, de uno o dos años…. ¿no te acuerdas?. No, no me acordaba, y fue a través de los sueños que entonces seguí visitando este lugar…. Después nos atravesamos a recorrer el museo de Geología, donde me encontré con unos esqueletos de dinosaurio, que descubrí, también estaban en mi recuerdo de niño..

13 comentarios:

FLACA dijo...

¡Volviste!...¡Qué alegría!... Y qué interesante eso que contás de los sueños.

A mí me encanta soñar, pero aparentemente mientras duermo sueño muy poco. Dicen que soñamos siempre, el asunto es que casi nunca lo recordamos.Yo casi nunca recuerdo lo que sueño.
Hay tres o cuatro sueños, alguno repetido y otros - la mayoría-no, que me acompañan siempre como si los hubiera vivido. Hay dos que no los voy a contar porque son muy angustiantes - y me angustio de sólo recordarlos- y mientras soñaba soñaba también que lloraba con mucha tristeza y me desperté triste,con una tristeza que me duró muchos días, y con la cara empapada en lágrimas. En uno de esos sueños aparecía una moto que era de mi hermano y que antes había sido de mi padre y que yo ya la había borrado de mi cabeza, ni sabía que existía. Parece que ese detalle hubiera aparecido en el sueño como para angustiarme haciéndome sentir que podía ser real, porque al otro día, fui al galpón a ver si estaba y existía esa moto y estaba el cuadro colgado allí.¡Casi me muero!.

Otro sueño lo soñé una sola vez, muchos,muchos años después de haber muerto mi padre: yo subía la larga escalera que llevaba a la casa de mi padre y tocaba timbre en su puerta sabiendo que nadie me iba a responder.Pero sentí pasos que se acercaban en el zaguán tras la puerta y la puerta se abrió y milagrosamente allí estaba mi padre con la mejor de sus sonrisas( la mía es muy parecida) dándome un abrazo de esos que borraban todas las separaciones. Ese sueño me hace muy bien recordarlo.
También me pasó una vez como a vos: llegar a un lugar y sentir en cada detalle que ya había estado allí en ese parque con ese estanque lleno de lotos; que en ese lugar ya había estado en sueños. Eso es una sensación muy loca, porque he sentido algo así como un cimbronazo,que el mundo se pone del revés: si la realidad ha sido un sueño, entonces un sueño puede ser real. No sé, pero me sentí muy, pero muy confundida y pasé ese día en ese lugar como si estuviera en otra dimensión.

Después de muschos días y de contárselo a mi madre, me dijo que al lado de ese lugar vivía el padrino de mi hermano y que íbamos frecuentemente cuando yo era muy pero muy chica.

Otro misterio es que hace treinta y siete años que vivo en esta casa, pero cuando sueño que estoy en mi casa sueño que estoy en la casa de La Paz, donde nací y viví hasta los quince años. En el sueño me muevo en esa casa como si estuviera armada aún: sé cada detalle y dónde está cada cosa. Nunca soñé estar en esta casa en donde vivo, donde empecé a vivir con mi marido y donde vinieron mis hijos una vez nacidos en el sanatorio.
Como ese sueño, que es muy grato, no se repite, paso por frente a esa casa de mi infancia cada vez que puedo.
La relación del sueño y la realidad, la confusión entre ficción y realidad, da para hablar y hablar y es fascinante. Pero me quedo por aquí. Espero los aportes de los compañeros que vengan a visitarte. ¡Qué bueno que reapareciste y con un tema tan interesante!...¿o estaré soñando?

Para terminar, te dejo unos versos de Calderón del monólogo de Segismundo en "La vida es Sueño":

"¿Qué es la vida?... Un frenesí.
¿Qué es la vida?... Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son".

Como siempre, las fotos son maravillosas y entrar aquí es asomarme a una de las ventanas del mundo.
Un fuerte abrazo.

andal13 dijo...

Qué interesante me resultó esta entrada. Yo soy de las que rara vez recuerdan los sueños, y nunca tuve sueños recurrentes (o no de manera conciente, al menos); mi mamá sí, ha tenido períodos de sueños recurrentes que le generaban una sensación de angustia al despertar.


Ahora bien... hace mucho que no actualizabas tu blog (tres meses!);
tu relato refiere a lugares en donde has vivide, es decir que acabo de leer algo que remite a México. El viernes me reuní con unas colegas; una de ellas acababa de llegar de un viaje... a México. Otra nos contó que su mamá está por cumplir 80 años y quiere "regalarse" un viaje... a México. Y esta mañana, antes de entrar al blog, recibí un mensaje de una tía, que sabiendo lo que me gusta viajar y ver fotos, me envió unas fotos que sacó una amiga de su hija que en estos días se encuentra estudiando... en México!!!

¿Será que Quetzalcoátl me está enviando señales?

VUELVO AL SUR.. dijo...

Pues ojalá, sería un placer tenerte por acá y coincidir y mostrarte algo de esa ciudad, que tiene tanta historia también y tantos lugares hermosos, aunque la modernidad ha tratado de ignorarlos.

Un saludo y ojalá...

andal13 dijo...

Ah, me encantaría, en serio... por ahora ando "soñando" con un viaje más cercano, veré si se concreta este año.

VUELVO AL SUR.. dijo...

Flaca, tu narración es interesante y descubro que mucha gente percibimos lo mismo. Yo con frecuencia sueño, como tu, la casa de mi infancia. Entro y la encuentro vacía, triste, aunque se que ahí viví años felices a pesar de las grandes carencias económicas de aquel momento...
Muchas veces sueño como en espejo, las cosas que en la realidad estaban a la derecha en el sueño aparecen a la izquierda: Una vereda, una puerta, la ubicación de una calle o una iglesia... hay veces que camino y camino para volver a casa y tomo un camión equivocado o la vereda incorrecta y me voy alejando mas, en una maraña de confusiones, como un laberinto y nunca he llegado, ni llegaré (creo) cuando menos en vida a volver a encontrarme en aquella casa de la infancia, con mis padres, la boardilla que fue mi habitación, mis juguetes, pero sobre todo mis padres, mi familia...
Gracias por estar.

FLACA dijo...

Si nos agarra Freud te aseguro que se hace un festín.

VUELVO AL SUR.. dijo...

ANDREA, pues, ya está. De entrada tienes una casa, cerca de la ciudad de México, donde te esperamos con gusto.
Un abrazo y a pensarle ¿no?
Para eso sirve la cofradía.¡¡

Maria Coca dijo...

Es curioso pero todo queda de alguna forma dentro de nosotros. Nuestras experiencias aunque no seamos conscientes de ellas, permanecen ahí y afloran siempre, sobre todo en los sueños.

Curioso y muy interesante, mi querido amigo.

Un abrazo.

SUSANA dijo...

Muchas Gracias por compartir tus sueños con nosotros, y esos bocaditos de tu tierra, tan querida, tan cercana para los argentinos!

Debo decirte que me diste una alegría inmensa con tu comentario en "Tina" y he "saboreado" los detalles que dejaste. Y por eso, tengo dos pedidos para Vos:

1. Atendé el pedido de tu esposa! Visiten juntos el Panteón de Dolores y la tumba de Modotti...y por favor, no dejes de traer fotos.
Alguna vez también estaré allí, le debo a este personaje exquisito, una flor, un poema, el agradecimiento por ser quien fué.

2. "Tu" Artículo sobre Tiníssima. Sí Roberto, después de leerte estoy convencida de que Vos, no sólo capturaste el corazón de este personaje...también lo sentís. Y creo que escribirías inmejorablemente sobre ella.

Tina no fue una Mujer más para mí, la admiré, la admiro. Lamentablemente estoy con problemas con mi notebook (y esperando una nueva) y también para colmo!!! mi plantilla de blogger funcionó pésimo a la hora de publicar. Total del cuento: me dispersé con los temas técnicos y me quedé con ganas de un enfoque desde México, ese México que Modotti amó.

Espero convencerte, será un placer inmenso leerte!

Una vez más mis Enormes Gracias y un también Enorme Abrazo Amigo mío!

VUELVO AL SUR.. dijo...

Susana, Tienes razón. Cuando leí la primera biografía de Tina fue un libro de Elena Poiatovska TINISSIMA. Es una biografía muy bienn hecha, completa. Me impacto la personalidad de Tina y como, de tener como proyecto ser una artista de cine, fue encontrando su camino al lado de Julio Antonio. Leí cuanta biografía encontré sobre ella y me dí a la tarea de visitar los lugares que aún quedan en relación a su estancia en México. Algún día fui a una exposición donde pude admirar sus fotografías, las originales ¡imagínate¡. Recorrer el centro de la ciudad de México con todo lo que tiene es como recorrer Buenos Aires. Es fascinante admirar las construcciones e imaginar el pasado de esas ciudades.
Por Tina Modotti siento, mas allá de una admiración como artista de la fotografía y como militante comprometida, una gran ternura como mujer y una pasión por un espíritu como el de ella.
Te prometo ir al panteón de dolores pronto. México es la ciudad donde yo nací y me encanta recorrer esos lugares con significado histórico.
Un abrazo y gracias por el estímulo para escribir sobre este tema.
Un abrazo, Susana

FLACA dijo...

Pasé a dejarte un saludo.
¿Todo bien?

VUELVO AL SUR.. dijo...

SI, UN POCO CARGADO DE TRABAJO Y NO HE TENIDO NI TIEMPO DE ENTRAR Y VISITAR A MIS AMIGOS..
GRACIAS.

marco dijo...

La especie exhibida... parece ser un Maiasaura, o un Iguanodon.

Saludos, Rober!