miércoles, 4 de noviembre de 2009

CAMBALACHE


Hace ya tiempo que he querido compartir con mis amigos, de la cofradía o no, mi pasión por el tango. Pero escribir sobre tango requiere, además del gusto personal por el tango, documentarse mínimamente para emitir algo que sea, cuando menos útil. En esta ocasión le toca el turno a CAMBALACHE escrito por ENRIQUE SANTOS DISCEPOLO y musicalizado por MARIANO MORES en 1934 para la película "El alma del bandoneón", que se estrenó en febrero de 1935 y cuya protagonista femenina y principal era Libertad Lamarque. Es un tango, tal vez el único que describe la realidad de dos tiempos: aquel en que se escribió y también el tiempo en que vivimos. Esto quiere decir que no ha perdido, con el paso de los años, su capacidad de denuncia y de poner al descubierto el comportamiento humano.
Escrito en la época moralista del tango, tuvo el privilegio de ser prohibido por todas las dictaduras militares desde la de 1943 en adelante. Su letra, mordaz acusación a la corrupción e impunidad de la "década infame", fue tan actual en 1935 como lo es hoy, por que la esencia del hombre sigue siendo la misma. El tango acusa la actitud de políticos, militares y gente en el poder, pero muy bien acusa también a los que silenciosamente, en corto, siguen abusando y pasando por lo que sea por obtener un beneficio personal.
Pero mas allá de la historia, el afán de este post es recordar este tango como tal, lo exacto de su letra, la calidad de su música y conocer también un poco de la historia de sus personajes y sus hechos.

SUS PERSONAJES
Stavisky=Alexandre Stavisky, un estafador ruso de alto vuelo.
Don Bosco=Fundador de los salesianos, canonizado por el Papa Pio XI en aquel mismo año.
La Mignon = En este punto existen varias hipótesis pero parece la forma usual entre la gente de aquella época utilizar de la voz francesa mignone como "querida " o "mantenida".
Don Chicho= Apodo del jefe de la mafia argentina, Juan Galiffi, detenido y procesado en 1932.
Carnera (Primo Carnera)= Boxeador italiano que retuvo el titulo de campeon mundial de peso completo en el bienio 1933-1934
San Martín y Napoleón no necesitan presentación alguna.

LA BIBLIA SOBRE UN CALEFON, UNA HISTORIA DE LA VIDA COTIDIANA
He aquí la historia de un hecho cotidiano que acontecía en la ciudad de Buenos Aires y que explica el por qué la asociación de la Biblia junto al calefón
En aquella época, finales del siglo XIX, el uso de baños se generalizó y se empezó a construirlos en todas las viviendas, aun en las más modestas. El sencillo baño constaba de retrete y lavabo y en ocasiones una ducha. Claro, si había una ducha era necesario calentar el agua, así que al lado de la ducha se instalaba un calefón.(calentador)

En aquella época de inovación, el papel higiénico era inexistente o bastante caro, por lo que la gente utilizaba el vulgar papel de diario o, en su defecto, cualquier otro.
Por supuesto, eran muy estimados los papeles más sedosos, así que los sufridos usuarios trataban de conseguir en las verdulerías y fruterías los papeles con los que venían envueltas las manzanas y otros productos de campo. Otro muy apreciado era el llamado ‘papel biblia’, especialmente delgado y suave.
Ya por entonces existía la Sociedad Bíblica, una de cuyas misiones parece ser la de difundir la Biblia protestante, para lo cual regalaba ejemplares del sagrado libro. Pues, muchos de los habitantes de Buenos Aires deben de haber parecido devotos creyentes, ya que aceptaban de continuo esas gentilezas religiosas.
Y así, quienes obtenían esas Biblias les perforaban una tapa y las colgaban de un gancho de alambre, al lado del calefón, cerca del retrete, e iban arrancando las suaves hojas para usarlas como papel higiénico. Con la humedad del ambiente y el calor producido por el calefón, escurrían por las paredes y por la biblia colgada ahí, gotas de vapor condensado.
En este hecho se habría inspirado Enrique Santos Discépolo para decir con elegancia propia de un grande:

Y HERIDA POR UN SABLE SIN REMACHE
VI LLORAR LA BIBLIA
JUNTO A UN CALEFÓN.


Chan Chan...