miércoles, 16 de septiembre de 2009

NEW ORLEANS



Estuve en New Orleans en noviembre de 2004, unos meses antes de que el huracán Katrina terminara con lo que quedaba de aquel mítico lugar. Fui por que acudí al congreso de la Academia Americana de Oftalmología, que es mas bien una gran tienda de novedades y avances tecnológico que lo que se podría esperar académicamente.
Bueno, pues uno intenta saber algunas cosas del lugar al que va a ir, pero no se alcanzan, a veces a conocer todas las que debiera. Yo sabía, por ejemplo, que New Orleans es un sitio que se encuentra en el estado de Lousiana, a orillas del rio Missisipi, y que en los tiempos de la esclavitud, y debido a la tristeza (algo parecido a lo que sucedió con el tango) y a la pobreza de los esclavos negros, surgió esta música tan característica y de gran valor en su aporte cultural; Que ahí, en el centro de la ciudad, en el CUARTO FRANCES, hay una calle llamada Bourbon Street, donde se encuentran los mejores bares para escuchar Jazz en vivo. Uno podría imaginarse que en Bourbon Street todo evocaría al Jazz, pero no es así, cuando menos musicalmente. BOURBON STREET existe, pero no los bares clásicos e históricos donde uno podría pensar que se hace y se toca el mejor Jazz. Caminando y buscando, a lo largo de las seis o siete calles que forman famosa avenida, encontré un solo lugar donde tocaba, en aquél entonces, una banda maravillosamente: JAZZ VIPERS BAND. Los demás locales son de comida rápida, souvenirs, bebidas embriagantes y ruido. Como la mayoría de la gente que vá son jovenes - o muy jóvenes- que van en plan mas de diversión que de conocer, y como el Jazz, al igual que el tango, es casi una música de la prehistoria para esas edades, los lugares, que alguna vez fueron templos de Jazz, están convertidos en sitios donde se toca Rock, Havy metal, Raege, Regetón, Salsa, musica Country etc… La calle cobra vida, por sobre todo, en las noches, cuando, desde los restaurantes y bares, que tienen balcones estilo francés, las muchachas se asoman y avientan hacia la calle collares con cuentas de plástico multicolores.
La gente que va por la vereda, materialmente se agolpa bajo los balcones para ganar, a costa de golpes bajos, rasguños y mentadas de m…. uno de esos trofeos preciadísimos por aquellas latitudes…o, cuando menos para mirar, aunque sea de lejos, a alguna de aquellas damiselas, que casi siempre, bajo el influjo del alcohol, o de alguna otra droguilla, se levantan la blusa para dejar mirar sus encantos por unos segundo a los aturdidos transeúntes. La policía montada, por que hay policía montada, cuida, en este caso, el desorden, dejando a su paso grandes cantidades de excremento de cuaco.(caballo)
La comida en general es de mala a muy mala, por que además de ser Fast Food, es comida chatarra y mal elaborada, cuando menos en Bourbon Street. Lo que salva la cuestión gastronómica del lugar es un platillo muy típico, llamado Jambalaya Cajun hecho con arroz blanco, frijol, embutido o algún tipo de salchicha de cerdo en rodajas, pimientos, cebolla zanahoria y otras cosas. Es un platillo sabroso, agradable y bastante nutritivo, comida típica de los negros de aquella época.
Volviendo a Jazz Vipers, es una banda muy interesante que monta un espectáculo cercano al publico, en el mismo bar, de tal modo que uno puede escuchar, como en antaño un buen SAN LUIS BLUES de primera mano. Los mismos integrantes de la banda acceden a las mesas y puede uno dialogar unos minutos con ellos y comprar algún CD de muy buena manufactura.

jueves, 3 de septiembre de 2009

UN DOMINGO DIFERENTE

Hoy es domingo. Me levanté temprano, aún de madrugada. El cielo estaba todavía obscuro. Salí a caminar al bosque con mis perros. Quería estar solo conmigo, sin hablar, así es que partí sin despertar a nadie, necesitaba estar conmigo mismo. Caminamos largo rato, entre la yerba húmeda -había llovido toda la noche-evueltos por el silencio abrumador de la montaña. No quería pensar en nada aparté cualquier imagen, cualquier ruido de mi mente para estar en mi silencio, no pensé en nada, simplemente deje que la vida fluyera en mi. Así seguí muy buen rato. Cuando empezó a clarear el día llegué a un lugar que me pareció hermoso: era un valle pequeño, una cañada rodeada de bosque donde  la luz del sol largaba los primeros rayos de luz y hacía resaltar el sutil color amarillo de unas pequeñas flores  que,   tímidamente,  lo llenaban todo. Bajo unos árboles  había un montón de piedras acomodadas alrededor de un tronco. Me senté a disfrutar ese instante de contraste entre la luz que nace y las última sombras de la madrugada, entre el ruido de la naturaleza y el silencio interior. Me quité la mochila y cebé un mate. Me senté y dejé sentir, en mi, el calor de la yerba amarga que bajaba lentamente. Mis perros se echaron junto a mi, estaban participando de ese sutil momento de luz y tranquilidad. En ese instante me sentí el ser mas pequeño en medio de la naturaleza, la partícula mas insignificante del universo pero, aún así, parte de ese todo. Me sentí en armonía con todo aquello de lo que soy parte. Entonces dejé que mi ser se expresara: (Escribí cosas que no plasmé aquí)

Regresé tranquilo a casa, en paz. Mi familia me esperaba ya a desayunar. Sin darme cuenta había estado casi cuatro horas solo, en la montaña, que me parecieron como un instante. ¿cuantas cosas conocí hoy? Nada, estuve conmigo mismo…. Pero ha sido una profunda experiencia con nada comparable.