martes, 2 de junio de 2009

ESPACIOS COMUNES


Este post está seguramente motivado por el último post de La Flaca, MOVIMIENTOS DE MOUSE Y GOLPECILLOS DE TECLADO. (recomiendo que lo lean en http://lodelaflaca.blogspot.com/ ). Lo leí apenas ayer y no puedo negar que me dejó una grata sensación en el ánimo. Me doy cuenta de que hay muchas similitudes en percibir y valorar algunas cosas de la vida, tal vez las que tienen el sencillo valor de lo cotidiano. De alguna manera, esas pequeñas cosas son las que nos identifican y las que han contribuido a la permanencia de esta cofradía del Sur.
Después de leer lo que la Flaca quiso compartirnos me quedé pensando, aquí, en mi casa, en una noche fría y lluviosa también, en la primavera de mi sur… en cuales son los espacios de mi casa donde suelo disfrutar mi vida en familia. De tal forma que ahí va…
La casa tiene sus espacios a los que cada uno va dando un valor con el paso del tiempo, por las sensaciones y las vivencias que se van acumulando ahí. Hace dos días, haciendo un asado con unos amigos, simplemente como tema de plática, les pregunté cual era el espacio preferido de su casa, y me contestaron que su cuarto, donde está el televisor. Yo tengo muchos lugares en la casa que son mis espacios-pasión: mi pequeño estudio, (que ya he mencionado antes) donde guardo cosas sencillas como recuerdos de viaje; donde están los libros que me han alimentado el espíritu; las fotos de los seres que han pasado por mi vida, los que están y los que ya no. Esta, así mismo el bar, junto al living, a donde llegan los amigos y donde juntos disfrutamos de un buen vino, de una buena charla y de una buena música. La cocina es como el corazón de la casa, quizás el sitio mas cálido y concurrido del hogar, donde me reúno con mis hijos y mi mujer en los momentos cotidianos que han hecho nuestra historia familiar, donde los amigos y familiares mas íntimos llegan a formar parte de uno mismo, donde mi mujer transforma su cariño y su dedicación en cosas deliciosas, en aromas y sabores inimaginables, donde hacemos de la vida momentos profundamente humanos, un espacio común, una tregua en la agitación de la vida actual. Está también, dentro de mis lugares preferidos, en un rincón del jardín, lo que yo llamo MI PARRILLA. Ahí hay una barra que la separa del jardín, y dentro de ella hay un horno de leña que ha visto mi aprendizaje en la elaboración de pan, pizzas, piernas de cordero y de cerdo; pavos de navidad y muchas otras cosas que he convertido de comibles en incomibles y de comibles en disfrutables. Hay también una parrilla para el asado. Es aquí, entre el calor del fuego, el aroma a humo de leña, la música y el buen vino, donde he creado un entorno pasión, para disfrutar la vida, donde, si alguna vez mis hijos y mi mujer me recuerdan será seguramente aquí, con un delantal de parrillero puesto, una copa de vino y envuelto por la mezcla milagrosa de un buen tango haciendo algo que se tendrán que comer.
Un saludo a la cofradía y a todos los que quieran llegar.

1 comentario:

Maria Coca dijo...

Una casa preciosa cuyo mejor valor es la vida que contiene. Preciosa.

Besoss