sábado, 16 de mayo de 2009

ACTITUD

Hoy que vuelvo al sur, quiero contar algo. En septiembre-octubre pasados, estuve en Buenos Aires, asistí a un congreso de estrabismo, me fue bien. Pero, apenas terminé con eso, me escapé a caminar por la Ciudad.… Esta vez conocí otros barrios, seguramente no tan turísticos, pero me interesaba conocer Buenos Aires. Un día fui a Barracas: de ahí fui a Pompeya y pase por unos barrios muy bajos. Cerca de un estadio de Futbol, el de Huracán, hay un laboratorio clandestino donde hacen una droga que llaman PACO, y que daña el cerebro y los pulmones de los jóvenes en poco tiempo. De hecho, en la calle, se ven a muchos niños y jovencitos drogados entre los coches o en los jardines a plena luz del día. Una dura realidad.
No hubiera querido dejar Buenos Aires, es una ciudad que me gusta mucho y podría pasarme el tiempo recorriéndola, (no se que fascinación ejerce sobre mi, que de cuando en cuando siento mucha nostalgia por volver) pero también quería conocer otros lugares de Argentina, seguramente como una despedida, tal vez definitiva de ese hermoso país.
Estuve en la Patagonia y conviví con muchos muchachos en el Calafate, donde están los Glaciares y también en Ushuaia, la ciudad mas austral del mundo. Muchos de estos muchachos fueron mis guías para caminar arriba del glaciar o después para hacer largas caminatas o balseada en el canal de Beagle, en tierra del fuego. Todos ellos eran muchachos con una alta preparación; argentinos muy jóvenes, pero muy comprometidos con su trabajo. Nada de lo que hacían era casualidad o improvisado..... responsables, sobre todo. En una larga excursión, caminando por la bahía Lapataia, me fui platicando con Laura Gallardo, Bonaerense, linda persona de 25 años, nuestra guía además. Llevó todo el trayecto una mochila a la espalda y, de pronto, en un mirador, sacó de la mochila unos termos con agua caliente, vasos, y nos ofreció, -en medio de un frío patagónico capaz de congelar un mamut- café, te, o mate. Yo tomé mate, por supuesto. Nos hizo pasar un momento muy agradable.

Lo que quiero dejar como constancia con todo esto es que percibí en ella y en todos los muchachos del equipo, una actitud: siempre estaban haciendo algo. Cuando no estaban en la Patagonia, estaban en Buenos Aires, si no en otro lado, siempre moviéndose, siempre haciendo un proyecto y siempre transmitiéndonos su buen humor, ademas de todo.
Les conté esta anécdota a mis hijos –que no se si entendieron el mensaje- Les dije: No se queden quietos nunca, no estén en un solo lugar, tengan proyectos, salgan, muévanse…….Hay muchas cosas que hacer afuera, la vida esta ahí, esperando que la tomes en tus manos…..
Esa es la enseñanza que les quise dar.....y ahora lo platico a aquí, para que veamos que en Argentina, en Uruguay, en Brasil, en México, en Latinoamérica, se pueden hacer cosas bien si uno quiere, sobre todo ustedes, los jóvenes, que aún tienen la vida por delante. Todo pasa demasiado rápido y cuando te das cuenta dejaste de hacer cosas importantes y quedas encerrado en la armadura de un adulto…. A veces la vida nos da solo una oportunidad….como la canción de Serrat… De vez en cuando en la vida nos besa en la boca y a colores se despliega como un atlas…
La sabiduría de los jóvenes deberá estar en saber aprovecharlas.

El último día salió mi avión desde Ushuaia rumbo a Buenos Aires en un vuelo de 4 horas, solo para cambiar al avión que me traería de regreso a México.
Era de noche al despegar y la ciudad, iluminada lucía esplendorosa…. Se veían el puerto y el río de la plata, obscuro, separado en una línea abrupta de la ciudad iluminada. Me quedé entonces mirando hacia el sur, intentando mandar un adios, que quisiera que fuera un hasta pronto,….hasta que ese punto de luz se perdió, para siempre en la obscuridad de la noche……

5 comentarios:

andal13 dijo...

¡Qué alegría! ¡Has vuelto! Y con esta belleza de recuerdos de viaje... Adoro Argentina, y tengo la dicha de tenerla cerquita.

Cuando estuve en El Calafate y visité el Glaciar Perito Moreno (de las experiencias más emocionantes de mi vida), los guías nos convidaron con un whisky de 12 años servido con hielo de más de mil... Yo que vos, volvería a reclamar mi whisky!

¡Besos desde el sur!

VUELVO AL SUR.. dijo...

Hola, Andrea, recuerdo que ese día todos teníamos el temor a la famosa caminata. Todos aguantamos muy bien. De pronto, cruzando una duna ( de hielo) aparecieron 2 mesitas de madera, muy rústicas. Arriba de ellas había una botella de Whisky de 12 años y muchos vasos de cristal Old Fashion... Había también una palangana, un piolet y todo el hielo milenario para hacer un Whisky en las rocas... Me tomé dos o tres, aprovechando la confusión. Tengo fotos de ello y sobre todo un gran recuerdo.

Gracias por venir.

FLACA dijo...

Es una alegría ver que volviste, y espero que sea para quedarte. Muy bueno tu post, siempre tenés cosas interesantes para contar y sabias reflexiones de tus viajes. Nunca estuve en El Calafate, pero no sé qué daría por un whiskycito servido con hielo milenario.
Un abrazo, y no dejes de venir al sur.

Maria Coca dijo...

Debe ser un lugar maravilloso. Algún día espero poder conocerlo y verlo con mis propios ojos.

Besos y me alegro de tu regreso. Se te echaba de menos.

tomitú dijo...

Linda reflexión. Yo estuve por aquellos sures cuando más perdida andaba en la vida, cuando sólo tenía que seguir los pasos que me venían marcados, por las costumbres, por lo que "tocaba". Tenía más o menos 22 años. Y fui y fui sola. Con una mochila a la espalda y las ganas en todo lo alto. Lo que me traje de allí todavía lo conservo. Creo que es parte de lo que soy ahora. Así que los efectos que puede producir en el ser humano transitar la Patagonia sin rumbo fijo tendrían que constar en algún manual de "medicina emocional". Cuando mi hijo crezca lo suficiente, teniendo en cuenta que además sus tíos viven allá por Santa Cruz, seguro que le daré la oportunidad de probar esa terapia...