domingo, 17 de mayo de 2009

A MARIO BENEDETTI


Hoy, me enteré de que hace aproximadamente tres horas falleció el escritor Uruguayo MARIO BENEDETTI, a los ochenta y ocho años de edad, de una complicación intestitnal.
El primer contacto que tuve con la obra de Benedetti fue en mi juventud cuando alguien puso en mis manos su libro INVENTARIO. Empecé a leer una serie de poemas con una forma de decir que yo no conocía, la forma de decir de la gente de Uruguay, pero lo que mas pudo atraerme fue que lo que decía era real, que no había adornos innecesarios y que decía las cosas con una claridad palpable y entendible, con un lenguaje cotidiano, como quien platica con un amigo. Mas allá de eso, de los poemas de amor y des-amor, también pude descubrir , en sus novelas, la realidad política de un país lejano, que solo conocía, en aquel entonces, en el mapa, y al que nunca me imaginé que conocería y querría como ahora. Haber conocido a Benedetti puedo decir que ha sido quien me abrió la puerta del cono Sur, y no solo de Uruguay, si no que me hizo entender y sentir mi esencia latinoamericana.

Un sentido saludo a todo el pueblo Uruguayo, pero sobre todo a todo el pueblo latinoamericano.



Chau número tres

Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres.

Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro.

Te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota.

Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía.

Pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono.

Estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos.

Estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra.

Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen.

Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.

MARIO BENEDETTI

sábado, 16 de mayo de 2009

ACTITUD

Hoy que vuelvo al sur, quiero contar algo. En septiembre-octubre pasados, estuve en Buenos Aires, asistí a un congreso de estrabismo, me fue bien. Pero, apenas terminé con eso, me escapé a caminar por la Ciudad.… Esta vez conocí otros barrios, seguramente no tan turísticos, pero me interesaba conocer Buenos Aires. Un día fui a Barracas: de ahí fui a Pompeya y pase por unos barrios muy bajos. Cerca de un estadio de Futbol, el de Huracán, hay un laboratorio clandestino donde hacen una droga que llaman PACO, y que daña el cerebro y los pulmones de los jóvenes en poco tiempo. De hecho, en la calle, se ven a muchos niños y jovencitos drogados entre los coches o en los jardines a plena luz del día. Una dura realidad.
No hubiera querido dejar Buenos Aires, es una ciudad que me gusta mucho y podría pasarme el tiempo recorriéndola, (no se que fascinación ejerce sobre mi, que de cuando en cuando siento mucha nostalgia por volver) pero también quería conocer otros lugares de Argentina, seguramente como una despedida, tal vez definitiva de ese hermoso país.
Estuve en la Patagonia y conviví con muchos muchachos en el Calafate, donde están los Glaciares y también en Ushuaia, la ciudad mas austral del mundo. Muchos de estos muchachos fueron mis guías para caminar arriba del glaciar o después para hacer largas caminatas o balseada en el canal de Beagle, en tierra del fuego. Todos ellos eran muchachos con una alta preparación; argentinos muy jóvenes, pero muy comprometidos con su trabajo. Nada de lo que hacían era casualidad o improvisado..... responsables, sobre todo. En una larga excursión, caminando por la bahía Lapataia, me fui platicando con Laura Gallardo, Bonaerense, linda persona de 25 años, nuestra guía además. Llevó todo el trayecto una mochila a la espalda y, de pronto, en un mirador, sacó de la mochila unos termos con agua caliente, vasos, y nos ofreció, -en medio de un frío patagónico capaz de congelar un mamut- café, te, o mate. Yo tomé mate, por supuesto. Nos hizo pasar un momento muy agradable.

Lo que quiero dejar como constancia con todo esto es que percibí en ella y en todos los muchachos del equipo, una actitud: siempre estaban haciendo algo. Cuando no estaban en la Patagonia, estaban en Buenos Aires, si no en otro lado, siempre moviéndose, siempre haciendo un proyecto y siempre transmitiéndonos su buen humor, ademas de todo.
Les conté esta anécdota a mis hijos –que no se si entendieron el mensaje- Les dije: No se queden quietos nunca, no estén en un solo lugar, tengan proyectos, salgan, muévanse…….Hay muchas cosas que hacer afuera, la vida esta ahí, esperando que la tomes en tus manos…..
Esa es la enseñanza que les quise dar.....y ahora lo platico a aquí, para que veamos que en Argentina, en Uruguay, en Brasil, en México, en Latinoamérica, se pueden hacer cosas bien si uno quiere, sobre todo ustedes, los jóvenes, que aún tienen la vida por delante. Todo pasa demasiado rápido y cuando te das cuenta dejaste de hacer cosas importantes y quedas encerrado en la armadura de un adulto…. A veces la vida nos da solo una oportunidad….como la canción de Serrat… De vez en cuando en la vida nos besa en la boca y a colores se despliega como un atlas…
La sabiduría de los jóvenes deberá estar en saber aprovecharlas.

El último día salió mi avión desde Ushuaia rumbo a Buenos Aires en un vuelo de 4 horas, solo para cambiar al avión que me traería de regreso a México.
Era de noche al despegar y la ciudad, iluminada lucía esplendorosa…. Se veían el puerto y el río de la plata, obscuro, separado en una línea abrupta de la ciudad iluminada. Me quedé entonces mirando hacia el sur, intentando mandar un adios, que quisiera que fuera un hasta pronto,….hasta que ese punto de luz se perdió, para siempre en la obscuridad de la noche……