domingo, 1 de febrero de 2009

EL NACIMIENTO DEL SOL EN MALINALCO

Son las 7 de la mañana en Malinalco. Salgo del Hotel con mi mochila al hombro. Me siguen mis dos hijos, esta vez voluntariamente, pues anoche tuvimos una plática muy interesante sobre lo que veríamos al día siguiente: la visión cosmogónica de los pueblos solares del altiplano mexicano, que comprende el centro de México, donde se desarrolló una de las culturas prehispánicas mas fascinantes, la cultura Azteca.
El día no aclaraba aún y nosotros nos perdimos en las callecitas del pueblo, envueltos por  la bruma azul y el silencio de la madrugada  hacia la zona arqueológica de Malinalco. Malinalco significa en lengua prehispánica lugar donde crece la flor de zacate. Fue, y es aun, un bello lugar lleno de manantiales, rodeado de montañas acantiladas que le dan un aspecto imponente.
La importancia de la zona arqueológica de Malinalco radica en que ese lugar, eran reservado para el entrenamiento de los guerreros de elite del imperio azteca, los llamados caballeros águila y caballeros tigre. La zona ceremonial, que se encuentra en la cima de un cerro acantilado a la que se accede por una escalinada de casi quinientos escalones de piedra, consta de un templo central llamado CUAHUCALLI o la casa del sol.  La pirámide no fue construido piedra sobre piedra como es lo mas común en este tipo de monumentos, si no que fue labrada en la roca misma. El templo tiene una puerta o entrada  con la imagen de una serpiente con las fauces abiertas. Sus colmillos rodean  cada lado de la entrada. Una  lengua bífida, a manera de tapete,  da paso al interiór de la pirámide, al centro de la tierra en la cosmogonía Azteca.

El interiór de la pirámide es  una estancia circular y,  en el centro del recinto,   se encuentra un águila tridimiensional labrada en la roca  orientada hacia la salida, como a punto de emprender el vuelo, lo que significa el nacimiento del sol en Malinalco. Atras del águila  se encuentra un reservorio en el piso llamado cuahuchicalli, donde se depositaba la sangre proveniente de los sacrificios que los guerreros  ofrecían, perforándose algunas partes del cuerpo con espinas de maguey. Alrededor del águila  hay una  banca semicircular  con imágenes labradas en forma de águila o tigre, lugares donde se sentaban  los caballeros en los rituales de iniciación.
En la cosmogonía de los pueblos solares, como lo fue el pueblo Azteca, el recinto significaba el vientre materno o el vientre de la madre tierra, representado por la boca de la serpiente, de donde algún día nacería Huitzilopochtli, el diós de la guerra, como representación del sol, que daría origen a un nuevo ciclo de vida.
La pirámide o templo labrado en la roca está orientado de manera tan perfecta, que en el solsticio de invierno, el 21 de diciembre, el sol penetra por la entrada del templo e incide sobre la cabeza del águila. Cuenta la leyenda de aquellos tiempos, que un día, Coatlicue, la vieja diosa de la tierra, ( representada como la serpiente ) sacerdotiza del templo, quien había engendrado a la luna y a las estrellas, estaba limpiando el templo cuando encontró una bola de plumas y la guardo sobre su vientre quedando embarazada de Huitzilopochtli. Cuando La diosa de la luna, llamada coyolxauqui,   se enteró, planeó asesinarlos pero en el momento en que a iba a sacrificar a su madre, nació Huitzilopochtli que, con una espada de fuego   la desmembró  e hizo huir a las estrellas. De esta manera se representa el triunfo del día sobre la noche en la lucha de cada amanecer.
Ya de regreso hacia el pueblo me sentí contento por que se reafirmaba mi identidad y por que tendría algo interesante que contar a mis amigos.   Entramos a algún lugar a desayunar unos huevitos con chorizo, café de olla y tortillas calientes.