sábado, 18 de octubre de 2008

EN BUSCA DE CASTAGNINO


Llegué a Buenos Aires después de un largo y cansado viaje desde mi sur. Largo, por que fueron 11 horas de vuelo, incluida una escala en el aeropuerto de Lima, para reabastecer combustible, y, pesado, por que tuve la mala suerte de que mi lugar en el avión estuviera localizado en la salida de emergencia principal, y los respaldos de esos lugares no pueden reclinarse hacía atrás para facilitar el libre transito de pasajeros en caso de accidente.
Llegando a Buenos Aires tomé un remís que me llevó del aeropuerto al centro de la ciudad, a la calle Reconquista, donde se encontraba mi hotel. Apenas desempaqué lo necesario y, después de un baño, salí a recorrer, como un desesperado, esa ciudad que tanto me apasiona. Cambié algunos dólares en una casa de cambio de la calle Paraguay y tomé enseguida el subte, en la estación San Martín, de la linea C, para ir a la estación Moreno, ya sobre la Avenida nueve de julio. De ahí caminé por Venezuela hasta San Telmo. Era una tarde lluviosa, nostálgica, como la bienvenida de una ciudad que me estuviera esperando. En la plaza Dorrego comí dos empanadas en el Patio Cervecero, que me parecieron deliciosas: una de Muzzarella y una de carne, con una copa de Malbec. Mas tarde tome por Humberto primo hasta la calle Balcarce, donde se encuentra lo que fue la casa, ahora en ruinas, del pintor Juan Carlos Castagnino.


Castagnino, pintor argentino nacido en Mar del Plata, en 1908, supo plasmar con naturalidad el paisaje urbano y rural. Centró su pintura en el hombre e integró su figura al paisaje y de esa manera hizo, tal vez, la mejor ilustración del poema gauchesco Martín Fierro, del escritor José Hernández.

Uno de mis proyectos en este viaje era conseguir esa edición de Martín Fierro, así que después de sacar unas fotos de la casa me dirigí a Corrientes y Florida, con la idea de adquirir el mencionado libro. Pensé que lo encontraría en cualquier lado.
Entré al Ateneo, una de las librerías mas completas de la ciudad, donde me mostraron infinidad de ediciones, unas ilustradas y otras no, pero ninguna de ellas correspondía a la edición ilustrada por Castagnino, y así recorrí una y otra librerías sin encontrar o tener noticia de lo que yo buscaba.

Días mas tarde fui a Barracas y a Pompeya, dos barrios interesantes, para tomar unas fotografías que ilustrarán un trabajo que estoy haciendo sobre el origen del Tango. De regreso le pedí al taxista que me dejara en el Parque Lezama. Caminé por sus anchas veredas y me senté un largo rato frente a la estatua de Ceres, esperando ver llegar los fantasmas de Alejandra y Martín, aquellos seres atormentados de la novela de Sábato, SOBRE HEROES Y TUMBAS. No se cuanto tiempo pasé en ese lugar, pero se me hizo como un instante. De ahí caminé sobre Defensa, nuevamente hacia la plaza Dorrego; crucé por Brasil, donde está el legendario Bar Británico. Esa tarde en San Telmo había mas movimiento y muchos puestos preparándose para la feria del domingo.
San Telmo se caracteriza por ser un barrio de anticuarios y artistas, y por la feria que se instala cada domingo, donde se venden los objetos mas variados y curiosos: mates, sifones, cuadros, artesanías, ¡libros¡.... En uno de esos puestos había un señor, ya grande, que vendía libros antiguos. Por no dejar, y como un último recurso, le pregunté por el libro de Martín Fierro. Me mostró tres o cuatro ediciones viejas que no correspondían a lo que yo buscaba, pero de pronto sacó, de no se donde, un libro grande, casi deshojado, con el título de Martín Fierro, ¡ilustrado por Castagnino¡ Era una edición de 1962 que había servido de regalo para alguien por que todavía tiene una dedicatoria escrita con fina letra cursiva a pluma fuente. Después de un breve regateo me vendió por fin el libro en cincuenta pesos argentinos. Le pagué con gusto y me lo entregó en una bolsa de plástico. Cuando ya me alejaba del puesto, alguien a mis espaldas se acercó y le comentó al señor: ¡Vos sos un genio para vender¡ Yo, con el libro en mis manos, sonreí, convencido de haber hecho también la mejor compra.