viernes, 14 de marzo de 2008

LA BALSA DE LA MEDUSA


El 17 de junio de 1816 una flotilla de cuatro navios parte de Francia para tomar posesión del puerte senegalés de Saint Louis devuelto por los británicos como muestra de apoyo a la restauración borbónica. El 2 de julio la fragata “Medusa” que se había alejado de los otros barcos embarrancó en las aguas del banco de Arguin, a 160 kilometros de la costa africana. Sin ninguna esperanza de que los rescataran el capitán Hugues Duroy de Chaumereys dispuso que los 400 pasajeros del navio se repartieran de la siguiente manera: los “ilustres” del barco, entre los que figuraban el nuevo gobernador y su familia, embarcarían en los seis botes salvavidas, el resto, aproximadamente 150 personas entre marineros y soldados serían remolcados por los botes en una balsa de 20×7 metros. Diecisiete personas decidieron quedarse a bordo del navio.
Pronto se vio que la idea de remolcar la balsa era poco viable, lastraba la marcha de los botes y el creciente descontento de sus ocupantes hacia creer al capitan que podían abordarlos en cualquier momento por lo que decidió cortar las cuerdas que la unían con ésta y abandonarla a su suerte.
Las embarcaciones salvavidas llegaron sin demasiados contratiempos a distintos puntos de la costa, sólo 3 de las personas que quedaron en el barco fueron rescatadas con vida tras 52 días de espera, la balsa fue rescatada el 17 de julio (13 días después de que se hubieran cortado las cuerdas) por el “Argus”, uno de los navíos que formaba parte de la flotilla de la Medusa. A bordo sólo quedaban 15 hombres, de los que cinco fallecerían a los pocos días. Dos de los diez supervivientes, el médico Henri Savigny y el armador Alexander Corréard, difundieron los sucesos del desastre en un panfleto que se convirtió en un superventas al describir lo acontecido en aquella travesía: suicidios, asesinatos, canibalismo…
- Lo que nos trae al presente la leyenda, es que estos 15 hombres hicieron todo lo posible para defender sus vidas. Los supervivientes fueron presas del hambre, la sed, la insolación y las enfermedades. Murieron muchos y el resto sobrevivió comiendo los restos de los cadáveres.
Theodore Gericault en su cuadro plasma el momento en que los náufragos avistan la fragata que no los recogerá. Los personajes componen toda una galería de las expresiones posibles, desde la desesperación más absoluta del anciano que da la espalda al barco, pasando por los primeros atisbos de la esperanza, hasta llegar al entusiasmo desbordado de los hombres que agitan sus camisas al horizonte.
En este lienzo de Gericault quedó plasmada la actitud humana sometida a presion extremas ante la posibilidad de una muerte tan desgarradora, y las respuestas de los ocupantes que van desde los que se han dejado morir, después la imágen del padre que le dá la espalda a todo, con el cadaver de su hijo en los brazos y sin el menor sentido de vida, y en forma ascendente,hay quienes se incorporan, hasta llegar al hombre que al avistar a la fragata que los podría rescatar agita su camisa con entusiasmo desbordado, para llamar la atención de la fragata Argus.
El cuadro de Gericault es un claro ejemplo de lo que se llama resilencia, la capacidad que se manifiesta:
0. Frente a la destrucción, mostrando una gran facultad de proteger la propia integridad bajo presión.
0. Frente a la adversidad, estableciendo una actitud vital positiva pese a circunstancias difíciles.

En el próximo post se hablará de la Resilencia